Todos los días no son días.
A veces es una canción y que yo siempre estoy escuchando las mismas, não é?
Y bueno, otras veces un libro y que cada vez leo menos porque de verdad que me ocupo el tiempo en otras cosas menos útiles.
También puede ser algún comentario, alguna situación que me despunte una chispa, un pensamiento, y me siente logo logo a escribir lo que pensé y de ahí desenrole en otra cosa.
Muchas, pero muchas veces, simplemente pararme a ver que tengo al frente e imaginar, a donde va esa señora, ay, el señor va corriendo a que no se le escape el tranvía. Mira, una novia se va a sacar fotos a la biblioteca, pues simplemente el ambiente, mi alrededor, lo que tengo delante, que es básicamente un paisaje hermoso, ahí no me puedo quejar, tengo el río el paisaje, los árboles, hay coches si, hay una autopista, hay una linea de tren, pero está al final el mar-río, porque aqui a esta altura ya creo que no son ni lo uno ni lo otro.
En fin, todo tipo de cosas me hacen despertar.
Otras veces, no pasa.
Últimamente, tengo más veces que no pasa.
Ayer fue uno de esos días y rompí mi racha.
Hago trampa y cambio la fecha para que parezca que fueron todos los días, pero no fue así.
Hago trampa también para no perder la racha de la coruja.
Hago trampa también para no perder la racha de tu libro.
Porque sí, así, como quise desde el principio escribir cartas para ti, siguen siéndolo.
No sigo escribiendo porque lo quiera compartir con el mundo, ni con el mundo ingente lleno de personas, ni con mi mundo y mi entorno, ni con quien pueda venir en el futuro.
Estas cartas que ni formato de carta tiene, para mí son solo formas de decirte las cosas que pienso.
Porque a lo mejor no tengo a nadie más a quien decirle, porque a lo mejor tengo a quien pero no me sale, porque a lo mejor no me entienden, porque yo creo que no lo leerán.
Sea por lo que fuere, no es para nadie más que para ti.
Espero no saltarme más la racha, solo que todos los días no son días.