Si cierro los ojos no te veo
Muy querido J.
Esta mañana me desperté con una sensación en la mano como si acabase de tocar algo que se desvaneció. Tu cara. Sentía como si hubiese estado tocando tu cara en sueños para hacerme un mapa sensorial de sus detalles.
El pulgar recorre tus labios , la barbilla, toda la línea de tu mandíbula. Con los dedos delimito tu frente, mido la distancia hasta tus ojos, peino tus cejas, acaricio tus pestañas, cubro con un dedo la longitud de tu ojo. Exploro con delicadeza tu párpado hundido, la cavidad de las ojeras. La línea de tu nariz, la prominencia de tu pómulo. Con las dos manos recorro las dos partes de tu cara como si fuesen una sandía partida al medio que quiero reconstruir en mi cabeza, integrando la sensación de cada mano.
Descubrí que tengo afantasia. Resulta que si cierro los ojos, solo veo negro. Resulta que no veo una manzana, ni un elefante, que no veo tu cara, ni la de mi padre. Recuerdo, sí, recuerdo las caras, sé lo que es un elefante, pero no lo veo si cierro los ojos. Solo negro.
Por eso quiero tener un mapa de tu cara. Un mapa sensorial, una activación neuronal de la sensación del tacto, de tocarte. Como el tacto del terciopelo, como el de una naranja, como el de la arena. Quiero tener esa sensación guardada en mi cabeza, porque si cierro los ojos no te veo. Solo puedo hacer un ejercicio de propiocepción de lo que ya sentí, una memoria guardada, pero no puedo verte con los ojos cerrados.
No se si es bueno o es malo, me provoca decir que es una mierda.