Será el fin. O el principio.
Me duele el esternón. La caja del pecho. El resto lo aguanta para que no se hunda. Pienso que cada pieza se sostiene en su sitio por la pieza que tiene al lado. En cuanto una caiga caerán todas Se hundirá el esternón en el pecho. Fallarán las piernas. Tendré calambres de los malos en las manos. No habrá manera de sostenerse en pie y de tener los ojos abiertos. Sigo escribiendo tu nombre en las esquinas de las hojas, convocándote en el pensamiento, proyectando verte materializado en carne y hueso. Pero te alejas y se tambalean las piezas. Un pequeño soplo, un ínfimo temblor del piso y caeremos todos conmigo encima, dentro y debajo. Será el fin. O el principio.