cartasenario

Que no es tu casa

Inevitablemente, hablo demasiado. Hablo demasiado cuando mando un audio de WhatsApp.
Incapaz de sintetizar, de resumir, es un continuo devaneo mi discurso espontáneo.
Hablo demasiado en alto. En alto como si tuviera una conversación con otra persona, ni siquiera es auto reflexiva es más un constante ensayo de una entrevista que nunca ocurrirá.
Me elogio a mí misma por ser fantástica, maravillosa… qué elocuente, qué certera, qué apasionante todo lo que me dices, qué razón tienes, qué divertida, deberías ser artista.
No, no, me digo yo a mí misma en un monólogo absurdo en frente del espejo.
¿Qué tal si alguien te oyera hablando contigo misma todo el rato?

Pues resulta que ya no es la primera vez que me creo sola en casa y hablo en alto y cuando menos me lo espero oigo un ruido que me arrastra a la realidad de estar loca que habla sola.
O sea,yo y mis ensoñaciones no estábamos solas y alguien me oyó fantasear. Me oyó seguro. Y odio, detesto que esa persona esté ahí. Porque nunca sé si está.
Hay una puerta cerrada y nunca sé lo que hay, o quién hay del otro lado.
Lo odio, lo detesto, lo aborrezco.
Ni en mi casa puedo estar loca tranquila.
No es mi casa me recuerda mi conciencia una vez más.
Y luego te preguntas por qué quiero huir.
Quiero huir de la falta de decisión.
Que tomen las decisiones por mí es muy cómodo claro, pero increíblemente frustrante.
No sé si hay una persona en mi casa.
Que no es tu casa. Cállate, eso ya lo sé.