cartasenario

Nadie abre una puerta si no la tocan.

Acreditas nas projeções?
¿Acreditas en invocar las cosas? ¿A futuro? ¿A presente?
No puede ser que yo diga, señores, fechamos a loja, bajamos la persiana, nos estamos yendo para no volver, no puede ser que esto pase y justamente después de haberlo hecho… ¡pumba! Respuesta, incógnita, otra vez esta boca es mía y si me dejas la tuya también.

Y claro, después de haber hecho el ejercicio de reflexión, de porqué esto, porqué lo otro, de dónde viene, a dónde va, quitar importancia, bajarle un cambio, disminuir la frecuencia, venga esta mini, porque de esta vez fue mini, bomba y borre todo como un niño que escribe a lápiz y aprieta el lápiz y se equivoca y borra con una goma milán que huele a nata pero ahí queda esa marca de lo que escribió, porque está impreso en el papel, está impregnado en la piel, está subcutánea, mi ciela.
Y sueño, claro que sueño, cómo no voy a soñar.

Y un hijueputa sueño vívido, como cuando me despierto con hormigueos en las manos como si me hubiese tocado algo que desapareció pero la sensación sigue en las manos.

Ya te vale, chaval, eres un jodío Hansel dejando migas de pan.
Bueno, en fin, tampoco es que sea para tanto.
Pero sí es.
Sí, sí es, tienes razón, sí es.
Porque así no se acabará nunca.
La culpa es tuya, nadie abre una puerta si no la tocan.