Más que para huir
Estoy leyendo Blanco de Han Kang.
No puede ser que esta señora que me haya hecho buscar una alternativa de pensamiento a través de otro idioma, porque siento siempre que me faltan palabras para lo que quiera que sea, me deje también aplastada como por un manto blanco de nieve. Como nunca he visto así tanta nieve, diría que por un edredón extra pesado en una noche de verano como las que estamos teniendo.
Pesado, asfixiante, blanco, casi infinito.
El blanco se expande, sabías.
El blanco era pureza, calma, hasta que leí este libro.
Y aún no lo acabé.
Me está dejando una sensación de aperto no esternón que nem sei explicar.
Yo decidí aprender un idioma para entenderte Han 찌.
Me está dejando una sensación de desasosiego.
Yo quise ir más allá de la traducción.
Me está dejando sin palabras.
Como las que me faltan para entender lo que dices.
Me está dejando sin ganas.
Seguir intentándolo y poder leerte al fin.
Creo que nunca lo conseguiré.
Siempre habrá un vacío. Por mucho que aprenda a leer, lo entienda, vea la traducción.
Siempre faltará algo.
Me pongo a escuchar la profundidad de la voz de Milo J y escarba más profundo ese aperto.
Hoy de migajera tuve una respuesta. De poco es nada y la nada me lleva a más un vacío. Pasa que no pasa nada y me lo invento.
Ya no sé si es para llenar más que para huir.