Lo que a mí me gusta son las escaleras
Hoy en día, yo propondría que todas las personas, al conocerse, se muestren las lupas de Instagram, a ver qué muestra esa lupa y cuál es el patrón de búsqueda y, por tanto, de interacción y, por tanto, también de intereses.
Creo que es la forma más real, posiblemente, de darte a conocer, el algoritmo te muestra tal y como eres y no como tú te quieres mostrar.
Y el que difiera de este argumento, que saque capa y que saque espada porque estoy lista para batirme en duelo. Dame ese guante que estoy por darme de cachetadas con el que sea.
Porque el algoritmo es casi inconsciente, casi porque tú en verdad sí consientes (bueno, abro inciso para este juego de palabras que me hace dar volteretas). Es decir, inconscientemente tú te quedas mirando una publicación porque te provoca algo, porque te engancha lo que sea que estás viendo, pero es también conscientemente que te quedas y que no haces scroll. Así que consciente o inconscientemente, consientes.
Y si consientes, aunque, abramos otro melón (bueno hoy esto va por fascículos) que implica hacer una reflexión de si somos o no consentidores o nos mueven otros hilos no controlados por nosotros y estamos todos en una vorágine, en un vortice, una espiral infinita que nos impulsa y nos detiene, que nos mantiene ahí retenidos sin darnos cuenta, pero que a la vez tenemos consciencia de que esto está pasando. ¿Consentimos o no?
En definitiva, la lupa nos define. Puede que cambien, puede que mute, no es totalmente estable. Pero diablos, chica, ¿quién lo es?
¿Qué dice de ti tu lupa, querido amigo? El mío, que el algoritmo es un jodido racist4, porque si a mí me gusta un tipo de contenido de un cierto país asiático y también me gusta mucho la comedia, pues el algoritmo dice, ah pues mira otros asiáticos haciendo comedia… y yo, eh, cómo amiga? Está Luchito Mellera, Nanutria, la Connie Ballarinie… y de repente Jason Cheny, Ronny Chieng y Michelle Wolf… y eso solo lo de comedia. Bueno, en definitiva, el algoritmo dice, comedia, dale comedia. Pero no es lo mismo, es también artcraft y arquitectura y de ahí vino la idea para escribir hoy.
¿Qué me gusta a mí de la arquitectura? Y por qué? Lo sabrá mi algoritmo, o aún no se ha dado cuenta. Porque arquitectura y arquitectos me muestra mucho, y entre eso está lo que a mi me fascina, lo sabrá chalmenta? Lo que a mí me gusta son las escaleras.
Las escaleras.
Cuando era joven, bueno a ver, cuando era más joven, en un cuarto que tuve en un piso compartido, dibujé una escalera que hacía esquina e iba de mitad de la pared, de la altura de la cama hasta el techo. Y tenía una fantasía recurrente de subir esa escalera y que me llevase a otra dimensión. No a un piso de arriba, más bien como a un universo paralelo, pero arriba, o sea, como a un nivel diferente de realidad en un plano vertical.
Chiquitas fantasiadas las de aquel entonces, esto aqui ahora es una cosa de niños chicos comparado con aquello.
Y desde ahí, siempre me fascinaron las escaleras. No hay nada mejor que una escalera bien hecha, bonita. Funcional. Eso es lo que me gusta de la arquitectura, la funcionalidad.
Porque acaso no es una escalera algo que te conecta con un plano superior, literalmente? Y acaso no construimos la realidad de las casas y los espacios con esa estructura?
Bueno, puede que no todos, pero sea como sea, ordenamos el espacio en planos funcionales superiores en su mayoría. Porque la realidad es más en vertical.