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Fiat Lux

Fiat Lux

Hágase la luz.
“Estamos todos rotos, así es como entra la luz”
Dijo Hemingway, que era un puto borracho atormentado porque su papá no le quería.
Bueno, que bruta, no es tan así, Ernesto era un muchacho especialito, le gustaban los puros y los toros, beber y escribir sobre atormentados hombres marcados por las guerras. Era su tiempo, eran sus historias.
A toro pasa’o, ¿qué le vamos a reclamar?

Yo no veo bien, en mis ojos entra demasiada luz.
Eso deforma mi córnea, bueno eso y la predisposición genética, pero vamos que el complex pack es lo que hace que no vea bien, es más, que vea muy mal.
Uso lentillas. Lentes de contacto. Pequeños trozos de plastico suavito flexible que se agarran a mi ojo y lo desdeforman y hacen que vea un poco menos peor, casi totalmente bien.
No uso casi nunca gafas, porque mis gafas pesan. Tengo que usar unos aplicadores que las sujetan a mi oreja para que no se me estén escurriendo continuamente nariz abajo.
Y si las uso mucho tiempo, me duele la cabeza. Porque extrañamente, las lentillas al estar más pegadas al ojo no necesitan tanta corrección y las gafas al dejar un pequeño espacio entre el ojo y la lente crea ahí un vacío sin ley que mi ojo intenta corregir todo el tiempo. Es como si se asomara un poco a un acantilado, no mires abajo, que te mareas. Así es.
Tienes que mirar al frente para que no te de dolor de cabeza.
¿Es esto acaso alguna lección de vida?
No creo.
¿Para qué ponerse trascendental si todo puede ser más simple?
A veces lo simple no llega.

Pero cuando llega, es como la luz: entra por todos los lados, especialmente por las grietas.