cartasenario

Creo que estamos los dos en el mismo barco

Café número 2 de la mañana.

Lo primero que vi hoy en redes, porque sí, y obvio que es lo primero que hago cuando me despierto, cojo el móvil y aún sin ver, sin ver literal aka sin gafas, ya estoy dentro de esa nebulosa espantosa que me atrae y me repele. Pues lo primero que vi fue: los japoneses consideran la pereza como una enfermedad.
TAIN!
¿No sentiste la cachetada en la cara? ¿No sentiste el aplauso que dio la ironía y tu mano contra tu careto? Se estaban riendo de ti, querida. Qué irónico igual, que una cachetada en la cara suene como un aplauso, ¿no?
Es la vida apuntando a nuestros momentos de ridiculez.

Pues así se sintió, querido amigo, esa publicación. Y mira lo que estoy haciendo, que ya eliminé ig. Lo borré del móvil. ¿Sigo entrando? Por supuesto. \

En la laptop. Y la experiencia es tan mala, pero tan mala, que salgo rápidamente. Punto a favor, podría pasar horas y no.

Por ahí te espío un poquito. Un poco solo, intento que cada vez menos. Se me irá quitando con el tiempo. Total, ni es la primera vez.
¿La primera vez que qué? Que, pues que, que me pasa esto. Esto de inventarme un objeto de deseo, marimbar al readedor de su existencia. Observarlo, deducir toda su vida desde toda la info disponible en todos lados, hasta que se acabe y tenga que esperar por más.
Con el tiempo pasa. Pasa y me olvido. O pasa y encuentro otro. \

Este creo que ha sido el que más me ha durado y porque ya hablamos hace un par de días de lo absurdamente migajera que soy, ¿no? Que buscando una excusita ahí para tener un contacto invento cualquier mierda. Mierda seca, porque la expectativa es siempre muy alta. Y la respuesta es muy realista.

En fin, ¿dónde íbamos? Ah, el Ikigai.

Bueno, inciso aquí sobre que venga de los japoneses, que muy nobles y tal, pero tienen un ladito oscuro, que agüita. No solo histórico, sino como raro, ahí detrás, escondidito como una sombra tenue, que me desmitifica todo ¿no? Esto, inclusive.

Anyway, que el Ikigai, el propósito de vida para levantarse y salir de la pereza está muy bonito, pero se siente como una loza pesada en la espalda.

¿Tu tienes tu Ikigai? ¿Ya sabes cuál es tu propósito?
¿Tiene que ser una cosa grandiosa? ¿O puede ser una pequeña, como seguir mi racha con la coruja y el hang, o escribir algo todos los días?
Creo que estamos los dos en el mismo barco, ¿no te parece?