As cartas da Clarice
QUINTA CARTA Meu querido Hermengardo,
Em verdade eu te digo: felizmente tu existes. A mim me bastaria apenas a existência de uma criatura sobre a terra para satisfazer o meu desejo de glória, que não é senão um profundo desejo de vizinhança. Porque eu me enganei quando há tempos imaginei como real minha antiga vontade de “salvar a humanidade”, malgré , ela. Agora só desejo mais alguém, além de mim mesma, para que eu possa me provar... E nessa volta para Idalina compreendi também que tão belo e tão impossível como aquele outro sonho é o de tentar salvar-se a si mesmo. E se é tão impossível, por que então me encaminhar para esta nova cidadela que seria agora uma pobre mulher perturbada? Não sei.
Merda, Clarice, directa al punto, al centro. Y yo me creo que escribo cartas. Bueno, un poco de contexto, de comentario de texto, porque esto ya ni es carta, esto es un TPC de 6º de vida. Clarice Lispector es simplemente sublime, y esto es un extracto de “Todos os contos”. Ni tarde, ni cedo, ni temprano ni ao atardecer, cogí, peguei neste libro, que tristemente solo tengo en el telemóvel. Y sí, perdón pero esto va a ser en el idioma que yo hablo, que es português y español: portuñol. Así pienso y así digo, assim falo, assim penso. Em duplo, en dos y a veces en tres. Pero essa é outra história. Vou do início para o fim.
“Em verdade eu te digo: felizmente tu existes.” Bosta, que verdade. Qué verdad tan absolutamente indiscutible. Axioma. Incontestável. Felizmente, tu, existes. Que no es un “tu” persona simple individual, tú y tu persona, con tu nombre, tu cara, tu cuerpo, tus manos, tú. Un ser, una persona que respira en el mismo plano y en un lugar diferente a la vez. Que frase. Basta para tudo o mais. Parem tudo, para, para, não consigo, não sigam.
Pero sigue y casi explica. “ A mim me bastaria apenas a existência de uma criatura sobre a terra para satisfazer o meu desejo de glória, que não é senão um profundo desejo de vizinhança.” A mí me basta: mi deseo de gloria, o sea, mi deseo último de alcanzar el epitome, la cima, de la creación, es la existencia del otro. PUMBA, vai buscar. ¿No se siente como un golpe seco en el esternón que te deja sin aliento y una sensación de clarividencia en milésimas de segundo antes justo de que llegue el dolor? Así debe ser la muerte, penso eu. A clareça que vem antes da dor. “A mim me bastaria apenas a existência de uma criatura” Nossa senhora. Bebí ahora un copo com gelo y sentí al acercarlo a mi cara ese frescor que se concentra en la cavidad del vaso, com esa misma explosión, una promesa de frescura sin sentirla directamente. Sin tocarla, lo sentí. Qué diablo, me tiene completamente revuelta este pensamiento. Pero sigamos, que ainda não acabou. “Porque eu me enganei quando há tempos imaginei como real minha antiga vontade de “salvar a humanidade”, malgré , ela. Agora só desejo mais alguém, além de mim mesma, para que eu possa me provar... “ Espera lá porque no hay más, hay mucho más. O sea, aquí nos dice: era esto que yo pensaba que era mi superior deseo y voluntad, pero me equivoqué, la malogré, la cree de forma errada, estaba mal desde el principio, mesmo que ela fosse real em tempos, “Agora só desejo mais alguém” Qué es este pensamiento? Es el mismo perro con distinto collar? Es la necesidade de tener algo más que nosotros mismos, cuando antes nos bastábamos y nuestros objetivos, nuestros anhelos parecían tan grandes, tan grandilocuentes, tan sobreseídos, más que superiores, un impacto más allá del individuo, de la creación, de la humanidad. Y ahora? Ahora que? Ahora de lo molar pasamos a lo molecular y es el “vecino”, al que tienes al lado, lo que más falta nos hace. “para que eu possa me provar…” O desafio é so meu, e de mais ninguém. Esta mudança é minha, por mim. Coño Clarice, de verdad que no se puede más con este restriego en lo profundo, pegue numa colher e tire até o ultimo recanto no fundo, nos corners.
“E nessa volta para Idalina compreendi também que tão belo e tão impossível como aquele outro sonho é o de tentar salvar-se a si mesmo. E se é tão impossível, por que então me encaminhar para esta nova cidadela que seria agora uma pobre mulher perturbada? Não sei.” Claro, porque vuelve para a Idalina de antes, porque es Idalina la que escribe la carta. E Idalina não sabia, ao meu ver, o que estaba antes y solo se enfrenta a lo que tem à frente agora. Es una cosa como de asomarse al abismo y de repente entenderlo todo. Cualquiera de las opciones era un paso enfrente, al vacío. Brutal.
“Não sei.”
Não sei eu, cara, juro, esto es imposible de descrever. Y yo creo que escribo cartas.
Te imaginas que un día te escriba una carta así, a todas luces, incomprensible. Porque tu no me entiendes, no me oyes, no sabes mi código, mi bilinguismo agresivo, que mezcla, unta palabras unas con las otras y no sabiendo una ni se entiende la siguiente. Pero claro, yo leo esta carta y me provoca escribirte una con mi mismo lenguaje inventado, misturado, que puede hasta que se parezca a como tú piensas. ¿Te acuerdas cuando te pregunté en qué idioma piensas? Qué tal si es solo para saber si lo podría entender, como quiero que tú me entiendas a mí. Esto ni es una carta, no tiene ni pies ni cabeza. Simplemente Clarice me pegó de pronto y sin piedad.