15 de Agosto, 2026
Hola Jinu,
Anoche fue la primera vez que soñé contigo. Que soñé de verdad, no que imaginé y convertí en sueño. Que realmente soñé y en mi sueño eras tú. Yo sé que es una construcción de mi mente por todas las veces que he imaginado una situación en la que podría encontrarte, conocerte, verte en persona. Invento un escenario y lo reescribo mil veces para hacer los detalles reales, cronológicamente plausibles, que concuerden con la realidad lo más posible. Y de tanto imaginar, soñé contigo. Eras tú. No era una cara sin rostro como otras veces; no era una situación hipotética en la que había alguien y no sabía quién era. Eras tú. De verdad, tú. Era en un bar, donde estaba mi equipo de trabajo, habían como 4 o 5 personas pero solo recuerdo a Dalia. Dalia era la única persona de mi realidad que reconocía, los otros también eran reales, personas que conozco, pero no sabría decir quiénes eran ahora. Estábamos haciendo un ritual de algo que tenía que ver con un tren, o con un autobús. Yo sostenía en mis brazos un libro grande, pesado. Lo abrazaba para que no cayera. En medio del ritual dentro de ese bar, no era un ritual satánico ni nada de eso, nos estaban mostrando algo de la historia. No sé de qué historia, ni de qué país ni de qué lugar, pero era como Alemania. Y todo era muy rojo, la decoración del bar, las paredes, los cuadros en la pared, el techo, las ventanas. Parecía una taberna irlandesa, con madera por todos lados y era rojo. Rojo intenso y brillante en las algunas partes, en otras más oscuro. No era rojo alarmante, ni parecía sangre, era como una decoración antigua pero todo en ese tono, por alguna razón tenía sentido con la historia, con el lugar, con el ritual. Era como un bar típico de algún sitio, era como un ritual tradicional de ese sitio, estaban enseñandonos como hacer algo y que estaba en las fotos de las paredes. Yo sostenía ese libro grande, pero había ruido y más gente en el bar. Nosotros solo eramos un grupo al que le estaban enseñando la historia del lugar, el resto de personas eran clientes normales. En definitiva, tu estabas ahí, como un cliente más. Yo sabía que estabas ahí, pero creo que no habíamos hablado. Por algun motivo y aunque fuese de casualidad, tu presencia me parecía algo normal, tenía sentido. En un momento en el que el equipo tenía que salir a fuera, a la calle, como parte de la historia, yo me entretuve, aun con el libro en los brazos, a hablar con alguien. Tu seguías ahí también, cerca de con quien hablaba, pero no era contigo con quien hablaba. Todos los de mi grupo salieron y yo me quedé atrás, entonces corrí tras ellos porque necesitaban que yo llevara el libro. En la calle hacía mucho frío, era como si estuviera nublado o casi de noche, hacía frío y yo llevaba unos zapatos de plataforma que sentí inestables al correr. Llegué donde el grupo y estábamos esperando ver pasar a un enorme tren en dos secciones, primero uno y luego otro. Altos, muy grandes, podía ver las vías antes de que pasaran y luego invadieron todo el espacio alrededor como si estuvieran en círculo a nuestro alrededor. Eran rojos también. Yo salí sin abrigo. Y mientras veía el tren llegar y alguien hablaba nos explicaba algo sobre el libro y sobre el tren, tu me pusiste un abrigo (creo que mío, no estoy segura) sobre los hombros. Y ahí fue cuando supe que eras tú. Tu presencia había estado en todo el sueño pero solo ahí tuve la certeza de que eras tú. Yo seguía con los brazos ocupados y llegaste y me pusiste el abrigo sobre los hombros. Lo sentí pesado pero creo que era mi abrigo, no había sentido frío hasta ese momento. “Hace mucho frío”, dijiste. “Ay, gracias” dije yo, ingenua casi infantil. “Salí corriendo y ni me di cuenta”. En ese momento te vi y naturalmente me acerqué a ti como para sentir tu calor, de forma natural, no se como, si porque ya sabía que estabas ahí, no lo sé explicar. Pero sentí una familiaridad como si ya te conociera. Me acerqué y nos quedamos pegados, yo sentía como si encostase mi hombro junto a tu pecho, sin estar abrazados, solo juntos, pegados, solo muy cerca. Ahí acabó el sueño. No fue más que eso. Casi como una escena de k-drama. La banda sonora suena a Melomance. Fue la primera vez que soñé dormida y eras realmente tú. Lo triste que me desperté, no lo puedo medir con palabras. Mi cabeza ya pasa de la imaginación al sueño. ¿Qué quiere decir eso? Espero que no sea que pasó del pensamiento constructivo consciente, al inconsciente, a lo profundo, a las cavernas. Eso no estaría bien. Hoy es día 15 de Agosto. Terminé el volumen 2 de tu libro. De la oscuridad a la luz. Tiene todo tanto sentido que quisiera escribirte para felicitarte, otra vez (y por eso no lo hago), por crear una experiencia tan increíble. Me debato entre desear que ojalá las cosas fueran diferentes y el ser agradecida por mi real realidad, entre culparme a mí misma, reprocharme querer tener y no ser, algo diferente. Entre ojalá sueñe otra vez contigo y ojalá nunca más. Ojalá te encuentre algún día y ojalá nunca pase. Ojalá me olvide pronto y ojalá guarde un buen recuerdo.
Canción: ~Qué locura enamorarme de ti~, de Eddie Santiago.